13 agosto 2012

Nora Carbonell



Del exilio


Esta vez no hablo
de equipajes y añoranzas,
ni del adiós incierto
que nos lleva a un
horizonte
de ensueño o desvarío.
Hablo del olvido,
zona neutra
que nos separa de un vientre
y nos lanza al desarraigo.
El exilio.
Abandonar el puerto
después que juramos
permanencia,
y marchar
tras una voz lejana
que nos habla del Amor,
ese otro nombre
de la Soledad.


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