SE
ALQUILA
Alquilo el corazón. Lo vendería
si alguien me promete
conservarlo,
limpiar sus vibraciones y llenarlo
de sentimientos nobles y
alegría.
Lo alquilo con razón, me gustaría
que fuese mío aún y
regalarlo
a todo el que quisiera enamorarlo
para vivir conmigo cada
día.
Alquilarlo es seguro una locura,
pero tengo que hacerlo
urgentemente
para evitar que muera de dolor.
¡Alquílalo!, es barato y
su ternura
se puede demostrar perfectamente:
siempre ha vivido en brazos
del amor.

TRONOS DE HOJALATA
Si te dicen de mí,
espera,
no oigas.
Ven a verme,
antes de enterarme en vida.
...
Mira en las suelas de mis zapatos,
manchadas de hacer caminos sin trucos, sin tratos.
Allí; todo son aguas serenas.
donde no dejan ni huellas,
quien, te habla de mí,
asustado, de no verme vendida,
sin entender del amor a las palabras,
de la pasión sin recompensas,
del arte en el cajón de la espera.
Pánico sufre,
imaginando perder un trono de juguete, de hojalata,
regado en fango.
.
Tenle lástima,
ahogándose en el humo soberbio de su ambición mediocre.
Solo se andar con los pies,
sin cortejos, ni cortes,
allí donde vive el respeto,
búscame, entre esos seres frágiles de hierro.
No me busques entre cortesanos de sayos cortos,
y lenguas amplias.
Búscame escuchando el silencio y la vida,
sabiendo entender el tiempo,
sin admiraciones falsas,
sin palabras de despellejo al ajeno,
creciéndome, sin hiel.
Serena,
entera,
aprendiendo del humilde,
con la fuerza de un guerrero.
Allí, sí estaré.
espera,
no oigas.
Ven a verme,
antes de enterarme en vida.
...
Sueña mi nombre,
entre los silbidos del viento,
libre y rebelde.
entre los silbidos del viento,
libre y rebelde.
Mira en las suelas de mis zapatos,
manchadas de hacer caminos sin trucos, sin tratos.
Allí; todo son aguas serenas.
donde no dejan ni huellas,
quien, te habla de mí,
asustado, de no verme vendida,
sin entender del amor a las palabras,
de la pasión sin recompensas,
del arte en el cajón de la espera.
Pánico sufre,
imaginando perder un trono de juguete, de hojalata,
regado en fango.
.
Tenle lástima,
ahogándose en el humo soberbio de su ambición mediocre.
Solo se andar con los pies,
sin cortejos, ni cortes,
allí donde vive el respeto,
búscame, entre esos seres frágiles de hierro.
No me busques entre cortesanos de sayos cortos,
y lenguas amplias.
Búscame escuchando el silencio y la vida,
sabiendo entender el tiempo,
sin admiraciones falsas,
sin palabras de despellejo al ajeno,
creciéndome, sin hiel.
Serena,
entera,
aprendiendo del humilde,
con la fuerza de un guerrero.
Allí, sí estaré.