31 enero 2013


  • OTOÑO


    En tu lento caminar
    de pisadas indecisas,
    recorres los bosques
    de hojas caducas.

    El suelo, como alfombra
    de colores, limpia tus pies
    con el rocío de una noche
    intensa y húmeda.

    Los gritos se oyen en la lejanía,
    o ¡tal vez es el eco!
    de la voces sin dueño,
    que quedaron impregnadas
    en los árboles de antaño.

    Hoy, sin motivo aparente
    le han dado alas a las hojas de otoño.
    En su vibrar, recogen los sonidos
    del alma de aquellos que ya no están.

    ¡Los ausentes!.

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