Y en lo adelante
todo el que venga solo tendrá mi compañía
para pasar a otros umbrales.
Nadie se encuentre solo.
Nadie duerma.
Es la hora del sueño necesario
y de la sangre necesaria sobre el fango
y el verde de los campos.
Hora de asegurar el curso definitivo
de estas aguas
de todos los fuegos de la tierra.
Ni un solo verso al amante solitario.
Ni una sola palabra a los que callan.
Crezcan todas las flores de diciembre
y salgan ya las mariposas
a amar y combatir
que donde duerman las alas una vez
vendrá ese tiempo justamente
a reclamar su condición unánime y sagrada.
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