15 febrero 2016

Juan Seoane Fernández





El mundo está callado ahora,
las estatuas mutiladas no alcanzan el nombre.

La lengua nos traiciona
en el hueco de una corporeidad ya ocupada,
nuestros cuerpos son la denuncia más intensa
y la súplica sin respuesta.

Dentro llevamos la semilla
de una flor derrotada,
caemos en nuestra cautividad,
somos palabra en cuerpo,
piedras como sueños posados en almanaques,

tiempo que se queda en una lágrima suspendida.
El mundo está callado ahora,
siglos de palabras se mueren en el aire.




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