01 enero 2012

Pedro Javier Martín Pedrós Copyright ©,



Pedro Javier Martín Pedrós



En aquella ocasión, me encontraba a pie de playa,
era un miércoles de Agosto al medio día,
con un calor insoportable, del que me refugiaba
en mi vieja sombrilla, cómplice de tantas historias…
Tenía entre mis manos el libro «Fe de erratas «
De José María Parreño, perteneciente a la colección
Puerta del Mar, abierto en la página 75
de esta edición donde leía un poema que empieza…:
«De entre todas las cosas
amo las desgastadas,
las que el tiempo decora con cambios y con
pérdidas.»
A lo lejos empiezo a recibir un sonido
como una voz, cascada en soporte de
megáfono de mano, que se acerca lentamente,
me voy esforzando en descifrar su mensaje, que dice:
¡Oiga, llevo la patata, la botella de agua, el
acuárium, la coca-cola, la cerveza fresquita!
Insiste una y otra vez, casi seguido. Ya frente a mí:
¡Oiga, llevo la patata, la botella de agua!…
una y otra vez.
Recibo la imagen de un joven de raza gitana,
descamisado, con sombrero de paja y
carrillo de obra viejo.
Su mercancía situada ordenadamente para dejar espacio
a un altavoz de mano a pilas,
cuya grabación repetitiva solo desconecta
cuando se le acerca un cliente.
Entretenido con esta imagen continúo
leyendo el poema de Parreño:
«El tiempo las corrige,
las dispone para su verdadero cometido,
las detiene invisibles de
tanto ser miradas…»
Doy un salto en mi mente y sin
darme cuenta,
me pregono en mi interior
con infinita timidez:
¡Oiga, llevo el mar, la sonrisa!
el azul, el abrazo, la poesía, la patata!
¡Oiga, llevo el mar, la sonrisa,
el azul, el abrazo, la poesía, la patata!

Rocío Márquez - Qué no daría yo -

Antonio Manuel Fernández Morala,


ENTRE LA HUMILDAD DE LAS VELAS.






Siempre he pensado que los cortes de luz eran cosas de dioses,hasta que la realidad jodía siempre a los mismos,


o sea , a los pobres silenciados...obreros y obreras en paro,gentes de mal vivir, bohemios, músicos transgresores,


literatos locos, artistas , rojos daltónicos, putas y putos...en fin...ya sabéis.


Uno, en su inacabado romanticismo,nunca pensó que a la luz de unas velas de llamas retorcidas,


la magía y el duende se personaran como notarios de la emoción y la amistad.


A lo máximo que uno ha llegado, es a mirar la cara oculta de la luna entre mocos y algún cigarrillo hecho con espadañas.


Entre las uvas de luz, escuché el lamento de los Poetas humildes,los Músicos para el alma, las sonrisas cómplices


de la gente viva, la que se entrega por los otros a cambio de nada.


Y en esa razón de palabras bellas y música para oídos clandestinos, me llegaban garabatos de otro


tiempo luchado, recuerdos de juventud de la lucha por la libertad...


Ya no caben excusas para regalar cabás de ortigas a algunos mandatarios, pero eso sí, llenos de avispas


de aguijones como...pero para que no les piquen,sino para que nos llamen "chicos malos".


Casi estamos escondidos y clandestinos en nuestra propia casa; hay que medir las palabras, medir las miradas, medir


las lágrimas, no sea que salpiques a alguien y te corten la luz.


Buscando cerezas en diciembre en el árbol de las miradas limpias, encontré el escaparate perfecto para compartirlas.


Deciros que siento un especial orgullo de haberos conocido, de teneros como amigos y amigas,


de teneros una inmensa admiración y respeto; pero ,y lo que más admiro, es vuestra dignidad y compromiso;


es la dignidad de los hombres y mujeres llenos de corazón para compartir y repartir.


En el mío, lúgubre y cansado, tenéis un sitio para siempre.


Algún día la luna morirá, y solo los poetas silenciados iran a su entierro.


Abrazos de canela y miel.






toño morala.

Fernando Pessoa,


Autopsicografía


El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.


Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.


Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.
(Fernando Pessoa)

Julio Cortázar,


HAPPY NEW YEAR


Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Asì la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.