03 mayo 2016

Antonio Pereira






ALBA


Por despertar cosido a tu costado,
cómo agradezco, amor, la madrugada.
Dios se nos da en la luz recién creada,
eterno Dios, oh, Dios recién creado.

Seguro y fiel estoy a tu costado,
vuelto del bronco sueño y de la nada,
y en tibia claridad sobre la almohada
pensando nazco, niño y sin cuidado.

Pues reposadamente y en secreto
me recreas en tus maternidades,
déjame perezoso en esta aurora.

Déjame, amor, bajo la manta quieto,
rehecho de sudor y de verdades
en tu naturaleza creadora.

02 mayo 2016

Dante Medina


 




Carta a Dios por no haber podido pagar el recibo de la electricidad

Dios que todo lo das,
quítame algo.
Das la luz cada mañana, puntualmente, Dios
Quítame, por favor, un poco de salud
que no me moriré por eso.
Quítame, si quieres,
algunos de los dientes
que creo que tengo muchos.
Dios que todo lo das.
A mí quítame algo.
Das la luz cada mañana, y lo haces muy bien, Dios.
Quítame, por favor, un poco de oído
que de todos modos seguiré oyendo.
Quítame, si quieres,
un poco de agilidad mental, tantito,
nada que vaya a dejarme tonto de más.
Das la luz cada mañana, y hay quienes ni cuenta se dan de eso,
Dios.
Quítame, por favor, algo de lo que tengo
porque soy de los que tienen más de lo que se comen.
Quítame, si quieres,
mi coche, haz que algunos de esos bancos que roban
se quede con un golpe de tecla de computadora con mis ahorros.
A cambio te ruego
- y para lo que te escribo es para eso -
que no me quites la luz.
Te ruego que no me quites la luz.
La luz del día.
Esto que te acabo de escribir.
Tómalo como un ruego
o
tómalo como una oración.
Tómalo como quieras
pero, por favor,
tú que todo lo puedes,
no me quites la luz del día Dios mío, no me quites la luz.

PD: Te voy a seguir escribiendo, pero ya no de noche, como antes.

Ada Membreño




A esta hora
una madre
rodeada de alambres
y ángeles grises

No sabe llorar
frente a los hierros
que amarran las manos
de su crío

Ella entiende
que mas valdría
si despues de parir
se descendiera a la profundidad
donde dormitan las cigarras

Pero se acerca y susurra
a su joven oído
diciéndo

No olvides el pájaro
de colores
que has sido
aunque hoy seas poema triste

Diluyéndote tras la reja
del condenado por ser pobre


01 mayo 2016

Ángel González






PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ



Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...



Esther González Sánchez




ES POSIBLE


He llegado entre versos.
recortando el anclaje,
dulcemente feroz del beso que me debes.
Me acompaña una tarde de lluvia
y soy gota que enferma cuando cae de bruces
creciendo a la sustancia de pobreza
de un caminar descalzo
sobre tu edad sin número.

A veces te percibo.
Es posible que estés cerca de mí,
en una alerta de horas
donde habitaba el Tú, en amoroso arrullo.
Es posible que seas,
que suenes como sangre dividida
en aguas de un Mar Rojo
o frente de Jordán
animando la vida de un Mar Muerto.

¡Todo se arremolina en ti
como un nudo de albatros y avecillas sin nombre,
cuando bebo en la garra de tus ojos
y llevo en su salvaje, a mi garganta,
el último bocado de amor que me regalas!