20 mayo 2015

Alejandra Pizarnik

REMINISCENCIAS 





y el tiempo estranguló mi estrella 
cuatro números giran insidiosos 
ennegreciendo las confituras 
y el tiempo estranguló mi estrella 
caminaba trillada sobre pozo oscuro 
los brillos lloraban a mis verdores 
y yo miraba y yo miraba         
y el tiempo estranguló mi estrella 
recordar tres rugidos de 
tiernas montañas y radios oscuras 
dos copas amarillas 
dos gargantas raspadas 
dos besos comunicantes de la visión de 
       una existencia a otra existencia 
dos promesas gimientes de 
       tremendas locuacidades ajenas 
dos promesas de no ser de sí ser de no ser 
dos sueños jugando la ronda del sino en 
      derredor de un cosmos de 
      champagne amarillo blanquecino 
dos miradas cerciorando la avidez de una 
      estrella chiquita 
y el tiempo estranguló mi estrella 
cuatro números ríen en volteretas desabridas 
 muere uno 
 nace uno 
y el tiempo estranguló mi estrella 
sones de nenúfares ardientes 
desconectan mis futuras sombras   
un vaho desconcertante rellena 
     mi soleado rincón 
   
  la sombra del sol tritura la 
     la esfinge de mi estrella 
las promesas se coagulan 
frente al signo de estrellas estranguladas 
y el tiempo estranguló mi estrella 
pero su esencia existirá 
en mi intemporal interior 


 brilla esencia de mi estrella! 

ALICIA CALERO CERVERA









Arco Iris

Suaves caricias
de tus dedos sobre mi piel
besos sinuosos de colores.
Arco iris destellante.
Espiral trascendental
Palpitaciones tortuosas
Suspiros de amor
entre el deseo y la pasión.

Amelia Díaz Benlliure






La sangre de los negros
de los poetas
de los ateos
de los testigos de Jehová
de los celtas y de los íberos
de los moros y de los cristianos
la de los judíos
la sangre de los altos y de los indigentes
la de las regiones del norte y las regiones del sur
la de los homosexuales y la de los heteros
es la misma sangre roja
-rh más o menos-
tibia y amable
que yo comparto
y que tú
homófoboxenófoboradical
no te mereces.

19 mayo 2015

Walt Whitman







CRONISTAS DE LOS SIGLOS



Cronistas de los siglos,
venid, voy a tomaros bajo este impasible exterior,
voy a enseñaros qué decir de mí:
publicad mi nombre y colgad mi retrato como el del amante más tierno,
el retrato del amigo, del amante, a quien su amigo, su amante, ama con pasión,
que no estuvo orgulloso de sus cantos sino del inconmensurable océano de amor que había en él, y al cual libremente abrió la esclusa;
que con frecuencia hacía solitarios paseos a pie, pensando en sus amigos bienamados, en sus amantes;
que, lejos del que amaba, permaneció acostado en la noche, sin sueño y desgraciado;
que conoció muy bien el obsesivo miedo de que el amado pudiese ser, en secreto, indiferente para con él;
cuyos días más felices fueron aquellos en los que se hallaron lejos, a través de los campos, en los bosques, sobre las colinas, él y algún otro, abandonando la mano en la mano, aparte ambos del resto de los hombres;
que, frecuentemente, cuando él vagaba por las calles, curvó con su brazo la espalda de su amigo, mientras que el brazo de éste se apoyaba también sobre él.

Benjamín Prado.





                                ICEBERG




Entra al poema,
lávate en su agua clara,
pisa su limo

y oye mi historia.
Olvida lo que sabes,
ve lo invisible

y húndete en mí.
Verás la parte oculta
del iceberg.

Verás tu miedo,
verás tus ilusiones
desde mis ojos.

Verás tu cara
esculpida en el hielo,
hecha de arena.

Así es la vida:
la verdad nos espera
bajo las olas.









Benjamín Prado. “Iceberg”. XXIII Premio Ciudad de Melilla. 2002, Colección Visor de Poesía