23 enero 2018
Luis Ricardo Suárez Fernández
EL POETA PIJO
POEMA 32
TE QUISE MIENTRAS DORMÍAS
Se oscureció la tarde,
desnudó sus colores y brillos.
Tenía la carne blanca y morena,
aquí blanca, allá morena.
Albaricoque sin luz,
rezumó algunas gotas de tiempo.
Nada había pasado
y todo había transcurrido.
Me miró así como siempre,
de nuevo no supe decirle
cómo la quería.
El reloj dio las cuarenta y cuatro,
debían ser p.m.
puesto que el meridiano
hacia mucho que se había acostado.
Al tumbarme a su lado
sentí su sangre circulando por mis canales.
Dormía sosegada
y aun conservaba aquel trampolín de nariz
en el que mecí mi amor.
Las sábanas dejaban al descubierto
sus pies distintos a los míos,
sus piernas más pequeñas
y dulces que las mías,
y en el lugar del sexo
había un corazón de braga blanca
con una flecha señalándome.
Me volví a enamorar
mientras la deseaba.
Luego despertamos.
Mandos, medicinas,
pantalones e hijos
volvieron a ocupar nuestras vidas.
Parecía que nadie
hubiera dormido a mi lado.
Solo el amor
que ronca inspiraciones.
Dejó escapar un silbido de admiración,
y a lo lejos
me escuché diciéndola:
Te quiero.
Madrid, 9 de Junio de 1995
Y ME PREGUNTO
¿Por qué esperamos a dormir para ser consciente de que amamos?
Y ME CONTESTO
Porque el amor no se piensa, se siente.
22 enero 2018
Magda Robles
en el olvido
Desperté un día
y lo había olvidado todo.
El sabor de tus manos sobre mi cuerpo.
El rubor de tu boca sobre mi piel.
El frescor de tu aroma sobre mi pelo.
No quedaba nada.
Tantas y tantas veces recé por ello
con tal intensidad lo clamé a los cielos
que por olvidar, me olvidé hasta de mi misma.
Mis sueños, mi vida, mi muerte…
Ya no era nadie.
Hoy,se desliza un ser entre la bruma
un rostro de mirada perdida
un alma con un nombre vacío
una sombra con cuerpo de mujer…
Fotografía de Alexandra Kirievskaya
Noelia Aramar
No me acostumbro
al sonido del silencio.
Mis labios huérfanos
mueren cada día
después de pronunciar
tu nombre.
Vuelo por el cielo del pasado
y la niebla me impide verte.
El invierno se cuela sigiloso
para oscurecer mas
esta nostalgia
y los días claros y encendidos
duermen en un blanco baúl.
Era tan sencillo ver al hombre
y tan difícil que se haga recuerdo.
En mi vientre guardare tu ausencia
y cerraré mi alma a otros cuerpos.
Al regreso de la primavera
daré sosiego a mis ojos
y sacaré al aire mis heridas.
21 enero 2018
Fernando Jiménez-Ontiveros Solís
EL AMANECER.
Crotoran las cigüeñas, duerme el grillo,
la luna de marfil se está marchando,
el sol se despereza y va pintando
el mar de los trigales de amarillo.
El campo huele a menta y a tomillo,
el pringue de la jara va manchando
el envés de las hojas, matizando
las vaporosas flores con su brillo.
Amanece, comienza la partida,
recuperan las plantas sus colores,
vuelan las moscas, zumban las abejas,
se entremezclan los múltiples olores,
y se recobran las costumbres viejas;
todo vuelve a empezar, nace la vida.
Al cuadro "El Sol", del pintor holandés Van Gogh
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el pringue de la jara va manchando
el envés de las hojas, matizando
las vaporosas flores con su brillo.
Amanece, comienza la partida,
recuperan las plantas sus colores,
vuelan las moscas, zumban las abejas,
se entremezclan los múltiples olores,
y se recobran las costumbres viejas;
todo vuelve a empezar, nace la vida.
Al cuadro "El Sol", del pintor holandés Van Gogh
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