02 noviembre 2007

Relato de Marisa Serrano

LA PASAJERA DEL ÚLTIMO ASIENTO

Corriendo… jadeando llegó, Alicia, al autobús. El motor lanzaba al aire sus primeros mujidos para iniciar el arranque.

Olga, la conductora, farfullando maldiciones, volvió a abrir las puertas que aún recordaban el movimiento de cerrarse y bajo a colocar el equipaje de esta bella pasajera en el gran maletero.

-¿Pero quieres subir? Los he visto más rápidos -refunfuñó Olga- cuando Alicia entró en el autobús. ¿A ver, el ticket?. Vale, está todo bien. Olga, la gacela veloz, como la llamaban sus compañeros de profesión, dio por concluida su inspección y el autobús comenzó a deslizarse por el asfalto, con pereza.

Estos movimientos aceleraron los pasos de Alicia que se colocó en uno de los pocos asientos que quedaban libres, al final del autobús.

El enorme autocar arrancaba a la vez que silenciosas lágrimas empezaron a correr por sus mejillas. Sus pensamientos se agolpaban y recordó los dolores mortales que le produjo aquella última visita a sus padres. Se despidió besándoles, sabiendo que probablemente no les vería más. Papá le dijo -el domingo iremos a comer a tu casa, prepárame el postre que haces tan rico y que a mi tanto me gusta, ¿quieres Lici?- Sí, contestó con un hijo de voz, sabiendo que no habría domingo para ella.

Sintió la agonía de la muerte cuando Jaime, su pareja, el día anterior la besó como siempre amorosamente diciéndole, - pasado mañana es fiesta, iremos a divertirnos todos juntos.-¿Qué es pasado mañana? Pensó Alicia, si ahora acaba todo.

El estertor y la exhalación final fueron las despedidas de Paz y Dani la noche anterior. Paz le dijo -mami, quiero ser tan guapa como tu, mañana hazme un peinado como el tuyo, ¿vale?-. Dani, mimosón como siempre, rodeando con sus bracitos el cuello de mamá , le decía -no me gusta que sea de noche, porque me tengo que separar de ti. Quiero que llegue pronto mañana.- No habría mañana para Alicia.

El autobús circulaba veloz recorriendo kilómetros. Alicia cada vez se separaba más de su hogar, ya no lloraba, no sentía nada. ¿Acaso esto no es la muerte?,pensó.


Miró por la ventanilla y vio que el paisaje había cambiado totalmente. Montañas enormes y bosques de árboles inundaban el horizonte. Un manto de césped mullido e intensamente verde lo cubría todo. Caía una lluvia finísima, eterna, que conservaba todo el frescor…

Poema de Maria M Gabetta



Un día más


Hoy no vuelvo atrás,


ni días ni horas.


Porque no se me antoja pensar


que tiempos pasados fueron mejores.




Dejo los caminos marcados


por pisadas que se van perdiendo,


mientras almanaques asesinos


se ensañan con mis proyectos,


pidiéndole un día más a mi paciencia.




Un cerdo laborioso pasa por picapapeles


los sueños de escritores desconocidos.




Encuentro en las alcantarillas conejos blancos


con pancartas pidiendo mejoras salariales,


el mago no quiere darles aumento.




Música de vitrola y el fantasma de Gardel


que se trepa a los colectivos me hace señas


con el dedo del medio.


Semáforos y vigilantes.


Esquinas y baches.


Charcos y aceite.




En la esquina los niños ya no trepanen


barrilete buscando estrellas.




Telones de un escenario cotidiano,


manos solitarias van cambiando escenografía,


y manos salvajes aniquilan horizontes.




Los ancianos del geriátrico que ayer bailaban


hoy desfilan en sillas de ruedas.




Los azules se van destiñendo,


Los verdes me engañan


Los rojos, me recuerdan días que no debo recordar.


Los amarillos me enceguecen.


En la olla popular las manitas aprietan el plato


mientras una cuchara deja un guiso amargo.




A usted no le toca,


a mí tampoco,


pero a ellos sí,


la rueda gira, hoy por ti, mañana por mí.


Hoy me siento anclada,


barco sin timón, rotas mis velas,


náufraga de vida,


empleada desocupada de una


empresa constructora de sueños


que se fundió por ilusa.




Hoy es un día más y van...

















Poema de Beni Paredes


Foto de Carlos Angílica.

Regreso.

No mientas con
los ojos abiertos,
que aún puedo verte
tal como eres.

Si las alas rotas te impiden ver el sendero,
abre tus brazos
y respira.
Cada renacer es
un proceso doloroso
en el que la metamorfosis
de sentidos
y marañas de sentimientos
se funden
formando ese único
ser mejorado y amoldado
a las circunstancias
y al mutismo de la espera,
entre encuentros y amaneceres.
Es el ahora bien vivido el que cuenta.





Poema de LUPE GARCIA ARAYA. Del libro " Poesía en la Distancia "


Arrópame con esa ternura

que algunas veces

me mandas a escondidas.

Lléname las manos de colores

y mi casa de mar.


No sé quién eres

ni por qué vives en mí,

pero algunas tardes te encuentro

y paseamos de la mano.


Los niños nos sonríen

cómplices de nuestras miradas

y nos regalan lunas.


Pongo mis zapatos en la ventana

esperando una ola de besos

infinitos,

y me afano por buscar el tiempo

donde nada tenia nombre.