19 abril 2009

POEMA DE PEDRO JAVIER MARTÍN PEDRÓS.Copyright ©



Enamorarme de la vida.

Enamorarme de la vida para ser valiente, y
dejar que mis lágrimas se asomen
mientras leo un poema a un buen amigo.

Enamorarme de la vida para inventarme
Sueños, “ paradas “, donde quepa la utopía,
y los abrazos no se reduzcan a un
contacto ó roce físico.

Enamorarme de la vida obsequiando
puestas de soles a los que
siempre se sintieron solos,
mal acompañados
y nunca queridos.

Enamorarme de la vida, regalando
pentagramas vacíos,
para que otros
pinten su música sin conservatorio,
sin conservantes
ni amigos influyentes.


Enamorarme de la vida después de la
despedida de un amigo,
en cualquier campo santo.

Enamorarme de la vida,
viajando, deslizando mis manos por las
carreteras y curvas de cuerpos, sin temor al
carné por puntos.

Enamorarme de la vida, sabiendo que este otoño
vendrán vientos y lluvias difíciles,
y que alguna tarde sentiré los bolsillos
de la vida vacíos.

Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay soldados que se
camuflan con trajes de poetas,
y que nunca aprenderé a esculpir
dos miradas amorosas llenas de deseos.

Enamorarme de la vida con el saco
lleno de un montón de años, y soñando
que el amor es posible, aunque parezca una
cursilería.

Enamorarme de la vida, creyendo siempre
que detrás de una sombra,
puedo encontrarme herrumbre,
madrugadas, escombros y caricias.

Enamorarme de la vida y
sorprenderme ante la
persona que encuentro en
el espejo
cuando me afeito cada mañana.


Enamorarme de la vida,
a sabiendas que hay caminos
con charcos pestilentes de
mierda y basura humana,
que hasta los jadeos de amor
se aprenden en las escuelas de
teatro.

Enamorarme de la vida y abrirle
la boca al mar, para que engulla
deseos, vibraciones prohibidas,
y desparramar los embalses ocultos
de mi adolescencia.

Enamorarme de la vida y descubrir el
placer de una muda limpia de cama, y
experimentar como se curan las heridas.

Enamorarme de la vida y rellenar
páginas en este viaje
donde, querer seguir siendo niño,
es una locura.



Foto de Javier Gómez

18 abril 2009

Poema de Inmaculada Luna

Inmaculada Luna acaba de publicar “El círculo de Newton”, su segundo libro de poesía, esta vez con la editorial Baile del Sol. Se trata de un nuevo trabajo de esta escritora y periodista madrileña en el que, a lo largo de 90 páginas, ofrece una visión agridulce e irónica de lo que le rodea, de sus inquietudes y de los colores visibles y ocultos de las personas, las relaciones y los lugares.


“El círculo de Newton” aparece después de que Inmaculada Luna obtuviese en el año 2005 el Premio de Poesía Local Villa de Leganés con el poemario “Nada para cenar”, publicado en LFC Ediciones.

Recientemente, sus poemas y cuentos han aparecido también revistas literarias como Alex Lootz, Minguante, La Hamaca de Lona, Piedra del Molino y Volandas, entre otras. Además ha participado en las antologías Voces del Extremo (Fundación Juan Ramón Jiménez, 2005 y 2007) y Vinalia Trippers ha seleccionado algunos de sus versos para el suplemento Poesmash (2007).
Entre sus relatos publicados destacan “El hombre del butano”, Editorial Universidad Complutense de Madrid, “La vida en común”, Editorial Catriel, “El empleo”, Editorial Ayuntamiento de Getafe, y “Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero”, Patrañas Ediciones. “El círculo de Newton” se presentará en Logroño, el día 8 de junio, a las 19:30 h., en La Gota de Leche y en Madrid, el día 22 de junio, a las 19:30 h., en la librería Traficantes de Sueños (Embajadores, 35). Además, están previstas otras presentaciones y recitales por toda España.

ContactosInmaculada Luna: e-mail inmalunatica@hotmail.com Tfn. 677 48 61 54Ed. Baile del Sol: http://www.bailedelsol.org/

"El cículo de Newton"Género: poesíaEditorial: Baile del Sol. Madrid (España)Año: 2007

Asomándome al hueco del ascensor

Así.
Como cuando paseas por la cocina
y no sabes si comerte una pera o beberte una cocacola.
Abres el armario, abres la nevera, abres el microondas,
buscas no sabes qué.
Así.
Como cuando te sientas y te levantas
colocas el sofá y mulles el cojín
y abres el libro,
y miras letras, analfabeto y lerdo.

Así.
Como cuando cierras los ojos,
y decides dormirte
pero los abres
y miras las rendijas de la persiana
por donde se cuela un hilo frío, luz de farola,
que describe lo cercano del techo.

Así.
Como cuando sales de casa
y sabes que algo se te olvida
y esa sensación te persigue
como un bicho en el hombro
hasta que se te olvida
que algo se te ha olvidado
pero queda un zumbido
cerca de las pestañas.

Así.
Como cuando estás en un bar,
rodeado de amigos,
y de pronto te alejas,
te subes por encima de las sillas
y observas sus figuras
y todo alrededor es ruido y desconsuelo
Y no sabes si vas a vomitar
o a llenarte de lágrimas
porque todo es muy triste y te da asco.

Así.
Como cuando tienes un hijo,
lo acabas de parir,
lo ves sobre tu tripa,
indefenso y helado,
y no es como creías,
y notas tu barriga,
que se va desinflando
como si no sirviera para nada.

Así.
Como cuando llueve
y acabas de limpiarte los cristales.

Viajar la ficción


Programa
Jueves 7
El viaje mítico en los orígenes de la literatura
La Odisea, de Homero La epopeya de Gilgamesh, Anónimo Sinbad, el marino, Anónimo
Jueves 14
El viaje como descenso a los infiernos
La Divina Comedia, de Dante Alighieri El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad
La decisión de Randolph Carter, de H. P. Lovecraft
El viaje y el descubrimiento del mundo
Relación del primer viaje en torno al mundo, de Antonio Pigafetta Naufragios, de Alvar Núnez Cabeza de Vaca
Viajes, de Marco Polo El entenado, de Juan José Saer
El viaje y el mar: metáfora y naufragio
Moby Dick, de Herman Melville Robinson Crusoe, de Daniel Defoe La narración de Sir Arthur Gordon Pym, de Edgar Alan Poe
Jueves 21
Otros viajes, otros mundos
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Cervantes Saavedra y Pierre Menard, el autor del Quijote, de Jorge Luis Borges
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift Ella, de H. Rider Haggard
El Eternauta, de H. G. Oesterheld Los viajes en la obra de Julio Verne
Jueves 28
El viajero y el viajante
En el mar austral, de Fray Mocho Almas muertas, de Nicolai Gogol
Seda, de Alessandro Baricco
El viaje en la literatura contemporánea
Los premios, de Julio Cortázar Todo está iluminado, de Jonathan Safran Foer
La carretera, de Cormac McCarthy

Poema de Amadeu Baptista


Oporto, 1953, ha publicado, entre otros libros de poesía, As Passagens Secretas, (1982); Maçã, (1986); Kefiah, (1988); O Sossego da Luz, (1989); Desenho de Luzes As Tentações, (1999); y A Noite Ismaelita, (2000).El poema que publicamos fue traducido por Ángeles Dálua. (1997);

Raras veces me franquearon la puerta
y me dejaron entrar. La fiebre

me asedia el alma y quien me ve
se asusta del aspecto de mi rostro,
esta barba por hacer donde un ruiseñor

se esconde. Y aún más asusta
mi altura, este lugar de vértigo
y palabras poderosas, la presencia
de ilimitados secretos que nadie qui
ere conocer,



el estremecimiento que corre por mis hombros.
Aunque nada pida, saben que soy un pidiente.
Y cuando entro en las casas mis gestos
atraen alguna cosa enigmática
que contorna el pavor y lo entrega
por no saberse que especie de vida o de muerte
me acompaña. Obviamente, yo bendigo
a quien me deja entrar, doy a entender
que alguna cosa brilla en mis manos
y puedo matar el hambre con una o otra palabra
próxima del amor, un dedo en los cabellos
de quien me recibe. Subí las escaleras de esta casa
en silencio y en silencio acepté que me aguardasen
con las inefables sombras que veo en los otros
e intento descifrar para mi contentamiento.
Me mandaron sentar y me dieron de beber.
Ese alcohol me reconfortó el alma.
Y mi gratitud se expresa de este modo, limpio
y nítido, observando a la mujer en ese infinito
de las cosas, donde todos los misterios avanzan
para una explicación que en cualquier momento
puede irrumpir del espíritu como una explosión.
Te miro a los ojos y recibo las dos monedas
que me ofreces, tu rostro me es familiar
si regreso a la infancia y súbitamente percibo
que también pertenecí al ejercicio de este árbol
que en esta sala se levanta. Enfrente,
en la fotografía que mi mirada alcanza
porque me alcanza la mirada que de ella se desprende,
se inscribe el enigma que aquí me hizo llegar,
más que un rumor o un hilo ténue
con el nombre de todas las cosas inesperadas
que me acontecieron en la vida, siempre
que me franquearon la puerta y me dejaron entrar.
Ahora, con la memoria de haber estado en tu casa
y haber recibido la gracia de alguna atención,
yo, que soy pidiente aunque nada pida,
te entrego este surco de desorden
sobre la página en blanco y te agradezco
con el conocimiento de algún otro mundo
aún mas inexplicable.
No habiendo despedida, has de saber que permanezco
y en la encrucijada de los dolores que me cupiera vivir
no olvidaré tu nombre el día en que también haya partido
y ninguna otra luz habrá más allá de aquella
que ilumina tu rostro en la soledad de la noche.
Los ángeles me esperan. No me es posible demorar.
Que me sea el alba tu tolerancia.


Publicado en la Revista Arquitrade



Poema de Fernando Beltrán, del libro " Amor ciego "






TÚ ME PEDISTE MARES

islas, remos, palabras, continentes

y yo juré en silencio amarte siempre,

tú callaste de golpe

y yo supe de pronto que jamás


me dejarías amar aquel secreto,

aquel pájaro mudo como el filo

de tu luz

y en lo más hondo

este eclipse de sol,

esta marea

Foto de Atilia Linares